Thursday, December 04, 2008


Por un tiempo indefinido aunque no in perpetuum este blog permanecerá cerrado. Últimamente no me sobra el tiempo y me he visto obligado a establecer prioridades: la novela es ahora una de ellas y, lamentablemente, se sitúa un escalón por encima del blog.

Sí, ya sé que quizás esta noticia les haga sentir que les pongo en segundo plano, por debajo de un puñado de palabritas con sobrada carga egocéntrica, y quizás tengan razón. Pero como supongo ya sabrán a veces no queda más remedio que despedir a los amigos y encerrarse en la habitación para terminar lo que uno tiene que terminar. Este es mi caso.

Simplemente les dejo en el bar con sus charlitas cotidianas mientras yo me voy a estudiar el maldito examen de Literatura que me ha quedado para septiembre, en cuanto apruebe vuelvo. Entonces seguiremos donde lo hemos dejado o, si se diera el caso, ya me adaptaré yo a la nueva conversación.

Estoy absolutamente seguro de que sabrán comprenderme.

Un fuerte abrazo,
Jacobo.


Nos vemos dentro de un centenar de páginas. Cuídense.

Monday, November 17, 2008

Conclusionando.

Cuando hice el Bito test no tenía ni la más remota idea de cuán interesantes iban a ser los resultados del mismo. Surgió como respuesta a un bloqueo mental, a una falta de inspiración, a unas ganas de actualizar pero sin tener nada en las manos, y me he encontrado no sólo con mi reflejo en vuestras pupilas sino también con algunos de vuestros gustos, manías y miedos. Y es que es evidente que cuando imaginamos sobre los demás realmente nos estamos proyectando nosotros mismos.

74 personas han rellenado el cuestionario, de las cuales, y esto es quizás de lo más interesante, más de la mitad no son en la actualidad comentaristas del blog. Algunas lo fueron tiempo atrás, a las que por cierto me he alegrado de descubrir pues las consideraba desaparecidas, y otras no sé de dónde vienen ni cuánto tiempo llevan espiando por su rendija de anonimato Esto me hace pensar que Ecce Homo es una página que cuenta con muchos más espíritus invisibles que con seres vivos con voz y opinión, lo cual no tengo muy claro si me gusta más o menos. Quizás en realidad me importe poco y simplemente me sorprenda.

De estas 74 sólo "Mi padre" ha conseguido el 100%. Bien podría ser mi progenitor, claro, pero permítanme que lo dude. Intuyo que este encuestado ha hecho trampas, como varios de vosotros, que ansiosos por cazarme en un renuncio y obligarme a escribir un post que seguramente me pondría las cosas muy difíciles, habéis repetido el test utilizando distintos nombres (excepto uno que repitió con su mismo nombre y aun así sólo alcanzó el 90%). Este hecho me ha resultado curioso, pues al fin y al cabo aquí no se regalaba nada, así que insisto en achacarlo a que, cabrones, queríais hacerme escribir algo verdaderamente puñetero e intimo. Está bien. Quizás también yo hubiera hecho lo mismo.

Por otro lado, he descubierto que la mayoría de vosotros odiáis las Coles de Bruselas, teméis los Espejos enfrentados, no probaríais la Heroína y consideráis que este tipo de test son dignos de un tipo egocéntrico.

Casi todos sabíais que soy zurdo, aunque algunos no teníais muy claro si realmente soy ambidiestro. Ni lo uno ni lo otro, sino ambos. Era una pregunta con trampa: en ella pregunto con cuál escribo, y escribir sólo lo hago con la zurda. Todo lo demás, sí, es cierto, lo hago con las dos.
También suponíais que no había hecho la selectividad, cosa que me ha extrañado, pues en más de un post comento que yo fui de los pocos agraciados cuya selectividad le subió la media del C.O.U. - por otro lado ya bastante alta - y que soy de los poquitos que saben que a los empollones una vez terminado el dichoso examen se les llama para otro, esta vez a modo de concurso en el que jugarán por una beca en la Universidad Autónoma. Yo no jugué.

Tampoco he entendido porqué la gran mayoría consideraba que soy el hermano pequeño, cuando he hablado, en al menos una decena de post de mi hermano pequeño o mi hermana mayor. Así como el tema de mis cicatrices.

Y lo de las chirimollas, amigos, hay un post que habla justamente de esta rareza mía que supongo terminará por convertirme en un pobre psicópata que se pajea frente al espejo mientras zampa ese dulce fruto justo antes de irse a cazar viejecitas con cuyas pieles construir una chirimolla gigante.

¿Conclusiones? pues que por mucho tiempo que llevemos leyéndonos unos a otros realmente no nos conocemos. En los blogs uno plasma sus pensamientos o vivencias más íntimas, más cómicas, o más cotidianas pero deja a un lado lo que en esencia es. Eso que quizás a todos nos haga únicos, y que no es nuestra alma más pura o nuestros recuerdos más personales, sino esas pequeñas rarezas, taras, manías o anécdotas que componen nuestra persona, que son marca inequívoca de lo que somos, de lo que hacemos o hicimos, y que explican, en clave de chiste quizás, todo nuestro interior. Mi pánico a las vacas es mucho más Jacoboso que los doscientos post que hay aquí sobre mis reflexiones filosóficas, políticas o sentimentales. Mis cicatrices componen mi verdadero rostro, ese que alguna vez describí y ustedes sólo imaginan, inventan, o ni siquiera eso. Mi odio por el melón es hartamente conocido por los más allegados, hasta el punto que no les es posible ver un melón sin recordar mi repulsiva cara de asco sólo con oír su nombre.

Somos, y ya termino, verdaderos desconocidos. Gente de la que aun sabiendo sus más guarros secretos seríamos incapaces de reconocer por la calle. E imagino que esto se debe a que el Yo no es en realidad lo que pensamos o sentimos, sino lo que vivimos y experimentamos. Nuestras reflexiones no son más que una serie de conclusiones que, lejos de presentarnos, tan sólo evidencian cómo funciona nuestro cerebro. Nuestras palabras son simplemente el eco pasado, una mínima porción de nosotros, pues nuestro Ser refleja verdaderamente en nuestros actos, en nuestras espontaneidades, en el humor que te levanta cada mañana, en la respuesta rápida que das a un chiste, en la forma de caminar, de quedarte dormido en el sofá.

Un mundo de palabras es entonces un mundo de mitad de un cuarto. No es nada más que aire, sonidos o dibujitos que no reflejan una realidad, sino la subjetividad de aquel que escribe y aquel que lee. Así, por lo tanto, ninguno de vosotros conoce a Jacobo y es más, el Jacobo que cada uno cree ver es radicalmente distinto al de todos los demás, dejándome a mí, al ser real que ahora mismo escribe frente a su ordenador, convertido en un personaje en vuestras mentes, en mis letras. Alguien que desaparecerá en cuanto pulséis el botón de salida.

Nadie. Sólo un puñado de palabras que en seguida se llevará el viento. O el olvido.

Thursday, November 06, 2008

Bito Test

¿Cuánto sabes de Bito? Compruébalo con este rápido, estúpido e insulso TEST



Aquellos que consigan el 100% tendrán derecho a pedirme cualquier tipo de post, y yo el deber de publicarlo antes del 2015.

¡Suerte!



NOTA PERSONAL: Isaboh... sé que juegas con ventaja (por favor, por favor pídeme un post facilito)

Saturday, November 01, 2008

Puto Windows



Q
ueridos niños y niñas, en este post voy a enseñaros como cargaros un IMAC de última generación en tres cómodos pasos:




1
. Dejaros convencer para instalar Windows en el Mac como un programa más.

2. Meter el cd de Windows tras haber hecho una partición en el disco duro de vuestro Mac.

3. Dejaros los putos dedos tratando de que el Mac vuelva a encenderse. No lo conseguiréis.

Desesperado me hallo. Cuatro meses de ordenador, ni un mísero problema y ha sido introducir Windows para que el Mac esté aparentemente muerto. El lunes me veo obligado a bajar a Barcelona rezando por su reanimación y porque un enorme meteorito caiga en el cuartel base de Microsoft. Eso me pasa por ser tan estúpido, por dejar que me engañaran con promesas de Emule y AutoCad.

¿Pero sabéis que es lo más curioso de todo? que nunca llegué a instalarlo, simplemente hice la partición, metí el cd y... ¡alehop! Mac murió. Lo que yo siempre digo, el puto sistema de Bill Gates es un virus en sí mismo. Pena de muerte para ese hombre y para su invento del demonio.

Menos mal, menos mal, que todavía conservo el portátil con el borrador de la novela dentro. De lo contrario creo que ya hubiera saltado por el balcón.

En fin.

Qué asco.


P.D. Para el que no se haya enterado de nada: Metí gasóleo 98 en un coche de motor diésel y arranqué.

Wednesday, October 29, 2008

Efemérides

Tal día como hoy de hace tres años escribí:


Condenado vouyer
Yo nunca serví para vivir, y esa es la puta verdad. Pasé tanto tiempo observando cómo lo hacían los demás que se me olvidó aprenderlo, o puede que simplemente no naciera con esa cualidad y mi lugar en la vida se sitúe detrás de las gradas; desde donde se divisa la plaza pero no se accede a ella.

Es algo que viene conmigo desde mi más tierna infancia, cuando los niños en el recreo jugaban al fútbol y yo les observaba por la ventana. A veces algún profesor o amigo venían a invitarme a jugar y yo, por lo general, declinaba la oferta molesto porque habían interrumpido mi deleitosa contemplación: el estudio de esos muchachos jubilosos que solo pensaban en meter goles, en ganar la tanda, y por lo tanto ajenos al sol del mediodía que les iluminaba, a los pájaros que volaban sobre sus cabezas unificando los trinos con los gritos, al tiempo que pasaba pero aún no les tocaba, al viejo que les sonreía con ojos infantiles... Ajenos a todo aquello de lo que YO sí era consciente y que me resultaba tan extraordinariamente hermoso que me superaba. Recuerdo haber llorado algún día allí arriba, embriagado por la belleza del momento, incapaz de comprender porqué el mundo no se detenía en ese instante para que aquella imagen quedase grabada en la eternidad.

Luego pasaron los años y yo también jugué a vivir. Me dejé confundir entre el barullo de lo presente y lo concreto como si fuera uno más, a sabiendas de que no lo era. Quise dejarme llevar por los placeres, por las sensaciones puras, por lo experimentado y lo probado, mas no siempre lo conseguí, o mejor casi nunca. Porque parecía habitar dentro de una urna de cristal que si bien me permitía inmiscuirme con los hechos éstos nunca llegaban a tocarme, a darme de pleno. Porque realmente yo no estaba allí, me encontraba en algún rincón de aquel cuerpo grandullón que se movía como perfecto autómata mientras todo seguía siendo analizado por mí: ese pobre encarcelado voyeur que vivía de las sensaciones de los otros, adueñándose de ellas, para formar así su propia historia.

Quizás por eso a veces tuve miedo, o me sentí solo, atrapado, atado, paralizado, apartado, discriminado, perdido. Realmente a ratos fui un jodido tullido, un pobre descapacitado que parecía poseer un lindo don con ánimo de lucro, pues no eran gratuitos sus servicios y allá donde daba, luego quitaba. Mi regalo fue poder imaginar e intuir de la vida hasta sus misterios, desarrollar la calma y los ojos del profesional espectador, pero mi castigo fue no poder disfrutarla y gozarla a ojos ciegos. Esa parte me la perdí, a a pesar de saber describirla con detalle.

Qué tontería, conocer perfectamente el perfume de la rosa y no poder olerlo...

Monday, October 27, 2008

El caso del vecino de arriba

El viernes por la noche, cuando Bito regresa a su casa, descubre un enorme charco de agua en el suelo del cuarto de baño. No tiene que investigar mucho para saber de dónde proviene, puesto que no era la primera vez que ocurre: del piso de arriba, concretamente del 2ºB.

Su vecino es un viejo septuagenario que entre sus costumbres tiene la de caminar con tacones de señora a las tantas de la madrugada, fumar durante el día para poder toser durante toda la noche, y jamás vaciar el agua de la bañera una vez finalizado su aseo mensual.

Bito ya sabe lo que vendrá a continuación: subirá a regañarle, el viejo pondrá cara de perro inocente y apaleado pidiendo disculpas tan repetidamente que en seguida Bito se sentirá como un canalla por acosar a un pobre anciano, y justo cuando peor se sienta el viejo aprovechará para pedirle, por favor, que quite el tapón de la bañera, pues su espalda le duele a horrores incluso con ese pequeño movimiento. Así que de nuevo tendrá que meter el brazo en el agua sucia, verdosa y fría para desatascar la bañera cortando de esta forma la enorme gotera que ahora, mientras se desabrocha la chaqueta, sigue encharcando el suelo.

Suspira y tras dejar la mochila sobre la cama sube las escaleras hacia el piso de arriba. Al llegar al rellano descubre que la puerta de su vecino está entre abierta, y que ninguna luz parece provenir de su interior. Pulsa el timbre varias veces, pero no escucha ningún riudo dentro. Entonces comienza a llamarle:

- Señor Maideu, señor Maideu - grita, pero no obtiene respuesta.

Jacobo mira a su alrededor preguntándose si sería mejor bajar para volver dentro de un rato, o entrar a comprobar que al anciano no le haya ocurrido nada malo.



Si quieres que Bito vuelva a su casa
pulsa aquí.

Si quieres que Bito entre en el piso del viejo
pulsa aquí.

Wednesday, October 22, 2008

Jacobeces.

Estaba leyendo hoy un artículo en el periodico cuando me sorprendo con la descripción de hombre entre cuyas virtudes estaba la de poseer un culo tipo "Clooney", así, sin más datos, como si esa sola palabra, que es realmente un apellido, fuese ya un adjetivo consumado y por lo tanto altamente descriptivo.

Detengo mi lectura para preguntarme cómo demonios es el trasero "Clooney", y al final resuelvo que sin haber visto ninguno antes no puedo imaginarlo. Pues en ningún momento aclaran si se trata de uno alto, bajo, prieto, fofo, pequeño, grande, carnoso o huesudo, sino simplemente "Clooney". El trasero de este señor ha de ser tan peculiar que ha formado un prototipo por sí mismo, sin necesidad de ser comparado o equiparado con otros. Tiene por lo tanto cualidades únicas, siendo el molde perfecto con el que muchos otros serán rasados.

No tengo ni la más remota idea de si Mr. Clooney sabe que su apellido es ahora un epíteto y que quizás, cuando él pase a la historia, los hijos de los hijos de nuestros hijos lo continúen utilizando como sinónimo de trasero perfecto. Ya saben, como si en algún momento del pasado hubiera existido un tal Mr. Respingón. Si lo sabe ha de estar, cuanto menos, halagado.

A mí también me gustaría que alguna de mis habilidades crease un término nuevo. O quizás, siendo presuntuoso, una doctrina. Por ejemplo, el Jacobismo, que estaría constituida por aquellos que cometen Jacobeces. Qué mejor manera de dejar legado que la de dar nombre a una acción, situación, forma o realidad que antes de tu llegada era dispersa, plural, variable o confusa. Concretizar, acaparar una serie de hechos como si hubieras sido su creador. Qué forma de inmortalidad.

Le he estado dando vueltas al asunto, no se crean. Buscando algún tipo de característica propiamente mía y de nadie más. Algo que identificándose conmigo pudiese ser también aplicable a otras personas o cosas. Como por ejemplo una peculiar forma de meter la pata: "Joder tío, menuda jacobez". O quizás una forma un tanto brusca de decir las cosas: "bueno, vale, no hace falta que seas tan jacobo". Incluso, y para no dejar de soñar, un nuevo y excitante juego sexual: "¿te apetece jacobearme?".

A partir de aquí, y como comprenderán, uno puede ir con su ilusión a cualquier parte. Un tipo de mueble "jacobeo", un estilismo muy "jacobiano", un argumento propiamente "jacobista", una juerga "jacoba". E incluso podría entrar en frases con tanta suavidad que su significado fuese fácilmente comprensible: "hay que ser muy jacobo para hacer algo así". "El otro día íbamos mi colega y yo por un parque cuando nos encontramos con dos jacobitas que nos sonrieron desde un balcón". "Tu trabajo está jacobamente realizado". "Venga, salgamos, no vayamos a ajacobarnos".

Como veréis las posibilidades son infinitas. Pero hay una pega, y es la de que mi nombre es demasiado largo y gutural, lo que podría suponer un hándicap a la hora de hacerse un hueco en el idioma. Quizás entonces hayamos de acortarlo convirtiéndolo así en una preposición, sufijo o prefijo con significado propio. Para que me entiendan: "Es un niño moní-bito" o "eres tan bito-simpático" e incluso "presencié sucesos bito-normales".

Jacobeando, que podría seguir, desde luego que podría, pero son las doce de la noche y he de levantarme a las siete para jacobear. Así que si no cierro ya el ordenador y me acuesto es posible que mañana me levante tan jacoboso que no me soporte ni mi propio reflejo.